A veces extraño tus manos,
que en el invierno, sobre mi espalda
se resguardaban, frías.
Frías.
Frías como una noche de febrero
en mi apartamento, con las ventanas
abiertas y las cortinas recogidas
A veces se me hiela la espalda
y por un segundo creo que eres tu,
que me tocas y me llamas
para ir a la cama y fundirnos en un
abrazo eterno, con tus ojos en mis ojos
y nuestras piernas enlazadas.
A veces este invierno te trae
de vuelta a mi como un fantasma,
y me miro en el espejo
de lo que fue, en el espejo
de lo que pudo y no sera,
y luego me miro en el ahora
sin tus manos, y a veces,
solo a veces, te extraño.
Iaax Page
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